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domingo, 1 de agosto de 2010

One Shot Don't Stop Believing

POV Bella
Era uno de esos días en los que no podía sentirme más sola, en los que solo me daba cuenta de lo cruel que era mi realidad. Eran mediados de Junio, las vacaciones estaban a todo lo que da; todos disfrutaban de su nueva adquirida libertad en compañía de sus amigos. Ese era unos de los motivos que me hacían sentirme sola. Durante el ciclo escolar podía evitar los problemas concentrándome en la escuela pero una vez en las vacaciones no había manera de evadirlo.

Vivía en un pequeño pueblo en las afueras de Detroit, no era un lugar muy poblado y vivir aquí era tranquilo. Mis padres eran Charlie y Reneé Swan, ese era la causa de mi miseria. Ya no podía soportar sus problemas y hacer como si nada ocurriera.

Era cosa de todos los días escuchar al menos tres discusiones. Charlie no podía soportar a mi madre por alguna razón, todos los días estaban irritados y eso solo hacía que se desquitaran con el resto del mundo. Mi vida no siempre fue el desastre caótico que ahora es, Charlie alguna vez fue la clase de padre que mejor no podía haber pedido y Reneé no siempre fue la mujer estresada que ahora era; solíamos ser normales, seguro seguíamos teniendo peleas y discusiones pero nada fuera de lo normal, y definitivamente no tres veces al día.

Es como si ellos no pudieran vivir si no se contradicen. Si Reneé dice blanco, Charlie dice negro no importa en qué situación; ellos estaban tan metidos en su propia rivalidad que no se daban cuenta de cómo alguien más salía afectado. Este era el primer verano que me hacía sentir tan miserable. El primer verano después de que todo esto pasó.

Mis vacaciones pasadas no podían compararse con esto. Mis vacaciones pasadas fueron como cualquier lapso vacacional de una adolescente de diecisiete años, rodeada de amigos, pasándola bien, riendo, jugando.

¿Qué le había pasado a mis amigos?

En realidad solo había tenido un verdadero amigo. Jacob Black.

El me entendía y en muchas maneras era el hermano que nunca tendría. Siempre podría sacarme una sonrisa, aunque estuviera triste. El era mi fuente personal de felicidad. A mala hora se le ocurrió marcharse.

El me dejo, aunque no apropósito. Su madre había estado enferma por ya varios años y Billy, su padre, decidió que tendrían que llevarla a la ciudad para poder tenerla bajo mejor cuidado. Desde luego, yo no podía evitar que Jacob estuviera con su familia así que lo convencí de irse, de que no se preocupara por mí, pero obviamente lo necesitaría más que nunca considerando lo que ocurre.
Jake llamaba al menos cada semana y el estaba al tanto de lo que pasaba en mi casa pero ¿Qué podría hacer él? El trataba de tranquilizarme por el teléfono, me decía que algún día esto iba a acabar, las peleas no duran por siempre. Mas fácil decirlo que hacerlo.

Ahora estaba viendo hacia afuera por mi ventana de mi cuarto en el segundo piso. Solo miraba como no todas las personas sufrían como yo, y me alegraba que no lo hicieran, nadie se merecía pasar por esto. Yo no se lo desearía a nadie.

Estaba tan concentrada en mis propios pensamientos que cuando comencé a escuchar gritos en la cocina me exalte. Ahora ya casi era media noche y seguían discutiendo; ya llevaban seis discusiones, al menos que yo había escuchado. En la calle, que estaba bastante concurrida para ser las 11:30pm, algunas personas que pasaban por la casa se le quedaban viendo extrañamente y luego se alejaban rápidamente. No podía culparlos, ¿Quién no quisiera alejarse de aquí? Ellos si podían irse sin tener que afrontarse a consecuencias, yo no.

Ya me había pasado la idea por la cabeza de huir, al menos por unas horas en lo que ellos discutían, después de todo, mientras sus discusiones están en plena acción no existe nadie más. Comencé a preocuparme cuando los gritos comenzaron a subirse de tono.

Suficiente.

No podía quedarme aquí ni un segundo más. No podía seguir escuchando como mis padres se peleaban por nada. Tenía que irme de aquí.

Rápidamente me pare de donde estaba y tome el dinero que estaba a mi alcance y mi celular.

Calcule la distancia de mi ventana al árbol más cercano; si alcanzaría a bajar por ahí. Estaba segura de realizar mi plan y si salía por la puerta principal lo más seguro es que de alguna u otra forma pararían al discusión y se desquitarían conmigo.

Baje el árbol bastante rápido, al menos lo suficiente rápido como para tratarse de una persona con cero coordinación. Comencé a caminar por la banqueta una vez que estaba fuera de la vista de mis padres. No sabía a dónde iría pero cualquier lugar sería mejor que mi propio hogar.

La noche, casi madrugada, estaba bastante cálida aunque con una linda brisa. Muy veraniega. En cualquier otra circunstancia habría disfrutado del clima. Antes de que pudiera darme cuenta estaba frente la estación de tren, no sabía si había venido a propósito o no, pero viajar en tren no sonaba como mala idea. Rápidamente compre mi boleto en el dispensador automático y me senté en unas de las bancas a esperar el tren.

¿Cuándo deje que mi vida se saliera de mi control? ¿Cuándo perdí todo lo que alguna vez había tenido? ¿Qué había hecho para merecer esto?

Antes de lo que había esperado el tren estaba frente a mí. No dude en meterme de una vez, más vale que saliera rápido. Ya era una urgencia salirme de aquí.

No pude reprimir unas cuantas lágrimas que se deslizaron por mis mejillas en camino a. . . a. . . no tenia idea a donde, pero en camino a un lugar lejos de ahí. Después de estar quince minutos dentro del tren decidí que sería mejor bajarme en la siguiente parada, no querría estar en un tren todo el rato.

Casualmente en la parada que decidí bajarme era una parte muy poco concurrida, pero aun así mejor que algunos otros lugares. Si no estaba equivocada este boulevard te llevaba a un mirador donde podrían observar parte del rio. Era un lugar en el que solía venir cuando era pequeña, antes de que todo el desastre comenzara.

Comencé a pasar por la acera, rodeada de risas y gritos provenientes de los pocos locales que seguían abiertos. Al parecer estaban pasando un buen rato. Suspire. Yo extrañaba sentirme así.
Camine por unos cuantos minutos hasta que por fin llegue a mi destino, me recargue en el pequeño barandal, dejando que las memorias me invadieran poco a poco. Memorias que anhelaba regresaran.

“Eran nuestras vacaciones de verano tres años antes de todos los problemas. Mi mama estaba obsesionada con completar un álbum de todos nuestros viajes.

-¡Vamos Bella! Tomate una foto mirando hacia el rio-me grito mi mama, aunque no estaba tan lejos.

Conforme caminaba hacia el barandal conseguí tropezarme y tirar mi nieve, manchando así mis shorts.

-Ay Bella-mi padre rio antes de ayudarme a levantar.

Mi madre solo reía mientras capturaba la escena”

Como extrañaba escuchar a Reneé reír. Extrañaba que todo fuera como antes, pero después de escucharlos discutir por tanto tiempo de alguna forma perdí mi fe.

Lagrimas recorrían a rienda suelta mi rostro, y dejaba que se cayeran. Tarde o temprano tendría que sacar todo esto.

-¿Estás bien?- pregunto una voz detrás de mí. Una voz aterciopelada.

Me tomo completamente por sorpresa y rápidamente me di la vuelta para ver quién era el extraño. La última vez que había checado no había nadie aquí, ¿Que haría otra persona aquí?
Estaba un poco oscuro por lo que mis ojos se estaban tardando un poco en ajustarse. Mayor fue mi sorpresa cuando pude ver completamente al extraño.

El era alto, no muy musculoso pero tampoco flacucho, su piel era casi igual de pálida que la mía. Esta vestido con unos shorts color crema y una camisa de manga corta verde oscuro. Su rostro era hermoso, no había otra palabra para describirlo. Su quijada parecía haber sido cuidadosamente tallada, al igual que el resto de sus facciones. Tenía el pelo de color de cobrizo, bronce. Pero lo que más llamo mi atención fueron sus ojos. Fácilmente eran el color de ojos más hermoso y brillante que había visto; eran de un verde esmeralda divino.

-Umm. . . no. . . si. . . no se-trate de decir, pero no salía nada coherente.

-Yo soy Edward-dijo el extraño, parecido a un dios griego, mientras extendía su mano.

Tarde un poco en reaccionar pero después de un rato extendí mi brazo y de igual manera me presente.

-Bella-mi voz apenas un susurro.

-¿Y qué haces tan sola a esta hora?-me pregunto. Y aunque viniendo de otro desconocido esa pregunta se me hubiera hecho demasiado extraña, viniendo de Edward no.

El por alguna extraña razón me inspiraba un poco a confiar, algo que no había sentido en mucho tiempo.

-Problemas-le respondí sinceramente. El no tenía porque enterarse de todo lo que pasaba por mi vida. Aparte no tenia porque condenarse a sí mismo a tener que escucharme.

-Te mire cuando ibas caminando por el boulevard. Se me hizo extraño que alguien estuviera caminando a esta hora, aparte sola. ¿Qué es lo que te tiene tan triste?-me pregunto. Me tomo de la mano y me llevo a sentarme en una de las bancas de mármol que estaban cerca.

-No es bueno que este así, no deberías de guardarte eso que te está dañando. Ya sé que solo soy un desconocido y que probablemente vas a pensar que estoy loco pero por algún extraño motivo quiero saber. No me gusta verte así.-me dijo con una ligera sonrisa en los labios mientras con su otra mano me limpiaba una lagrima que acababa de deslizarse.

Una persona normal no confiaría en el. Una persona normal ya hubiera salido corriendo o llamado a la policía. Pero, yo no era una persona normal y Edward me había ofrecido escuchar, algo que yo había necesitado desde hace tiempo.

Le conté todo. Absolutamente todo. No me salte ningún detalle, ahora que recordaba nunca le había contado tanto a una persona, ni siquiera a Jake. Edward solo me escuchaba, no de esa manera que piensas que le entra por un oído y le sale por el otro, sino que en verdad le importaba. ¿Por qué? Ni siquiera yo podría entender eso, pero me alegraba. Tener a Edward a mi lado, aunque fuera solo por este momento me hacia olvidar de lo sola que me había sentido.
Después de contarle todo lo desastroso que me había ocurrido el solo me abrazo, así nada mas, sin decir nada. Pero ese simple gesto me reconforto más que todo lo que alguna vez me dijo Jake.
Edward comenzó a contarme mas sobre el, de esa forma fuimos conociéndonos un poco mas y me di cuenta de que no éramos tan diferentes, intercambiábamos gustos. Encontraba a Edward como una persona fascinante, algo dentro de mi me decía que el seria especial. Todo el rato que hablamos yo todavía seguía en sus brazos, el no hizo ningún movimiento como si estuviera incomodo y yo no me iba a quejar.

En una parte de la noche la luna se puso en una posición hermosa sobre el rio, inclusive el agua parecía mucho mas clara con el reflejo de la luna.

-Qué lindo se mira, ¿No crees?-le dije a Edward mientras me volteaba para verlo a la cara.

Su rostro estaba a pocos centímetros del mío. Nuestras narices apenas se rozaban. Edward se miraba aun más hermoso gracias a la luz que venía de sobre nosotros.

Yo sabía lo que pasaría. Como también sabía que no quería evitarlo. Edward comenzó a acortar la distancia entre nosotros poco a poco, hasta que ya no quedo distancia que avanzar.

No habría palabras para describir el millón de sensaciones que llegaron a mí una vez que nuestros labios se conectaron. Como si todo lo que alguna vez me hizo falta regresara a su lugar.

Y por ese beso, se me olvido todo. No importaba nada más, solo él y yo.

Nos habíamos conocido hace unas horas, pero de alguna manera esto no se sentía mal.

Fue nuestra necesidad de respirar que hizo que nuestro beso se separara. Ninguno de los dos dijo nada por un momento.

No me quería marchar, este sería mi paraíso personal, pero tendría que irme. Ya eran las tres de la mañana y aun tenía que regresar a casa. Con un poco de suerte Charlie y Reneé ya estarían dormidos.

La inevitable, pero triste despedida fue breve. Ninguno de los dos nos queríamos ir pero éramos consientes de que ya era hora.

Juntos caminamos tomados de la mano hasta uno de los locales donde él había venido con sus amigos, no teníamos prisa. Le di un último beso de despedida y de nuevo le agradecí por estar ahí cuando no tenía a nadie. El solo me deslumbro con una de sus hermosas sonrisas torcidas.
Y de esa manera mi verano tomo un giro radical, inesperado pero perfecto. De ser el verano más miserable que jamás había vivo paso a ser el mejor de mi existencia, paso a ser el mas perfecto uno que seria difícil de olvidar. Todo gracias a él.

Estaba a punto de dar vuelta en la esquina para subirme al tren cuando mi celular sonó. Era un mensaje de Edward.

B,
Don’t Stop Believing.
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Hola! Gente bonita hermosa, preciosa y lectora :D
Bueno este OS lo hice para un concurso que se esta llevando acabo en http://cientosdemilesdehistorias.blogspot.comporfa porfa porfa porfa porfa porfa porfa porfa porfa voten en la encuesta por mi :)
Debo admitir que la competencia es dificil, las historias sun maravillosas.
Asi que voy a necesitar todo su apoyo para esto, nunca me han decepcionado por eso l@s quiro tanto!!!!
Xoxo
Anna

PD. Cancion by Journey, tambien interpretada por Glee

3 comentarios:

Susan dijo...

Ya Lo Leii!! :) Me Encantoo!!! Y Ya Vote!! Aww... Tan Hermoso Edward, Supongo Que Siempre Lo Ser hahahahaha!!! y Charlie y Renee Les Tengo Una Solucion: Si Viven Discutiendo y Pelando o, si Calleron en la Monotonía... Separence y No Le Den La Mala vida A La Pobre de Bella hahaha!! Aunkee x Eso Fue Ke Conocio A Nuestro Amado... Aww Bueno en fin, de Todo lo Malo Hay Algo Bueno no?!!!

Un Beso Chikilla... Cuidate!!!

Andrea Costanza dijo...

Oh que hermoso!!!
Me encanto <3
Sobre todo porque tiene mucha relacion con la cancion, que por cierto me encanta
Esta hermoso, repito :3

Un beso y sigue escribiendo que lo haces genial ;D

laura dijo...

hola me encanta tu blog pero
hay muchas historias que yo leia atravez de tu blog y por tonta no apunte las direcciones asi que ahora no tengo como entrar podrias ponerlas otar vez pofavor te lo suplico gracias bye